Al visitar Florencia podemos abrumarnos ante tanta belleza y tantas visitas posibles. Hoy te traigo lo imprescindible en Florencia (desde mi punto de vista) para llevarnos, por lo menos, una idea general de todo lo que puede ofrecer al visitante esta maravillosa ciudad. Y evitar, además, un “síndrome de Stendhal”.

Imprescindible Florencia Duomo

 

El Duomo: la obra maestra del Renacimiento italiano en la que intervinieron grandes arquitectos (desde Brunelleschi pasando por Pisano o Ghiberti), bien merece ser la primera parada en nuestra visita a Florencia. Hay que tener en cuenta que visitarla lleva su tiempo, ya que es grande y llena de arte en cada esquina. Además de la propia Catedral, se puede subir al Campanile y visitar el Baptisterio. En el Museo della Opera del Duomo se encuentran elementos originales de las fachadas de los tres edificios y también maquetas y estatuas que en su momento fueron propuestas pero que finalmente no se utilizaron.

La Piazza della Signoria y el Palazzo Vecchio: la piazza es una de las más bellas de Europa y acoge todo un museo viviente de edificios llenos de historia y obras escultóricas importantes. Os recomiendo tomar un café tranquilo en alguna de sus terrazas para ver pasar la ciudad y disfrutar de ella. Después acércate a visitar el Palazzo Vecchio, que fue primero municipalidad y luego sede del ducado de la ciudad hasta su traslado al Palazzo Pitti. Es todo un compendio de estancias magníficas que dan buena nota del poder que tuvo la ciudad.

La Galería degli Uffizi: se trata de un museo imprescindible para todos los amantes del arte y que recoge las obras maestras italianas desde el Gótico toscano en adelante. Si te gusta la pintura lo adorarás; si no, dará igual porque saldrás contento de haber podido contemplar cuadros tan emblemáticos como “La Primavera” de Botticelli o la “Venus de Urbino” del gran Tiziano. Todo un recorrido por la historia del arte italiano. Eso sí, compra las entradas con antelación si quieres evitar largas colas y quedarte con las ganas de verlo.

Imprescindible Florencia Palazzo Vecchio

 

El Ponte Vecchio y la ribera del Arno: se trata sin duda del emblema de la ciudad, junto con la cúpula de Brunelleschi, y conviene pasar por él en nuestros trayectos turísticos así como  verlo en la distancia de día y de noche. Acoge infinidad de pequeñas tiendas, casi todas joyerías, y antiguamente todavía estaba más lleno de casas adosadas a él. La ribera del Arno ofrece también un buen motivo para pasear tranquilamente y admirar a lo lejos casas señoriales, cúpulas de iglesias y el paisaje de colinas que rodea la ciudad.

La iglesia de Santa María Novella: con una fachada impresionante, rediseñada por Alberti en pleno Renacimiento, ya podemos darnos cuenta de que lo que nos espera en el interior no puede sino ser maravilloso. Si la recorremos como se merece, es decir, con calma, disfrutaremos de la Capilla Strozzi y sus frescos de Filippino Lippi; de la capilla Tornabuoni y los de Ghirlandaio; y en la nave de la izquierda la magnífica “Trinidad” de Masaccio, quien aplicó en este fresco los elementos básicos de la pintura renacentista (perspectiva, mesura, realismo…), convirtiéndola en paradigma.

Las tumbas Mediceas en la iglesia de San Lorenzo: en el centro del bullicioso mercado matutino del mismo nombre se levanta San Lorenzo, una iglesia de tosco exterior e increíble interior. La entrada a la Sacristía Nueva, donde se hayan las tumbas, hay que buscarla por el lado opuesto a la entrada de la iglesia (está señalada). La magnífica obra bicolor y escultórica es de Miguel Ángel, quien desarrolló todo un programa iconográfico para rendir tributo a los Médici, eso sí, inacabado.

La Capella Brancacci en la iglesia del Carmine: como ya os conté en un post anterior, merece la pena acercarse hasta esta pequeña iglesia de Oltrarno aunque sólo sea para contemplar una joya de la transición pictórica del Medievo al Renacimiento. El paseo además nos acercará a un barrio mucho menos turístico pero lleno de atractivos.

Imprescindible Florencia Ponte Vecchio

 

Piazza y Basílica de Santa Croce: con esta plaza del centro de la ciudad sucede algo parecido a la de la Signoria: tanto esplendor abruma. Así que mejor tomarlo con calma y descansar mirando la plaza desde los escalones de la basílica. Santa Croce, iglesia franciscana, es espléndida por el contenido artístico que tiene y por el continente. Es uno de los templos más grandes de Florencia y hay que señalar que los revestimientos son modernos, del siglo XIX, aunque se hicieron imitando el gótico del siglo XIV. Esta iglesia acoge las tumbas de algunos italianos ilustres, siendo ellas mismas obras de arte: Miguel Ángel o Dante reposan aquí.

La subida a San Miniato al Monte la recomiendo para andariegos y curiosos. Unos y otros podrán no sólo hacer ejercicio, sino además ser recompensados en su esfuerzo con una impresionante vista de la ciudad desde lo alto. La pequeña iglesia es una joya del románico toscano y se levantó en el siglo XII. Por el camino a San Miniato se pasa por el celebérrimo Piazzale Michelangelo, donde se toman las vistas más clásicas de Florencia.

San Marcos: he dejado para el final la visita a este convento dominico de la zona norte del centro. Se construyó en el siglo XII y entre otras cosas me parece fascinante por el ciclo de frescos de Fra Bartolomeo (fraile del convento) dedicados a la vida y milagros de San Antonino, asimismo dominico. El gran maestro medieval Fra Angelico también dejó importantes y variadas obras, entre ellas una célebre Anunciación, en este reducto de calma que fue su casa durante varios años.

Imprescindible Florencia Arno