Italia es el país con más bienes Patrimonio de la Humanidad (UNESCO) declarados. Por detrás están China y España. Nuestro país es el primero del mundo en cuanto a patrimonio religioso en general e Italia se alza con la bandera del patrimonio civil.

Hay pues en Italia 51 sitios declarados, de los cuales 47 son culturales y 4 naturales. De todos, se comparten 4 con otros países y también cuenta con 6 declaraciones de bienes inmateriales.

Es la riqueza patrimonial y cultural lo que me atrae tanto de Italia, ya que uno puede encontrar las más variadas representaciones de la evolución histórico-artística de la humanidad, y entre todas las épocas destaca especialmente aquella que tanto me fascina, el Renacimiento, en el que todo cambió de repente en el saber, en la ciencia y en la interpretación del hombre.

Hoy quiero hacer un pequeño recorrido por mi memoria, regresando a esos lugares Patrimonio de la Humanidad de Italia que he tenido la suerte de conocer en mis viajes por el país y de los que iré hablando poco a poco en este blog. Me quedan muchísimos aún por conocer y revisitaré todos los que me fascinaron hasta tal punto de convertir Italia en destino habitual de mis vacaciones.

 

Valle de los Templos de Agrigento.

Valle de los Templos de Agrigento.

 

Norte de Italia.

  • En Lombardía: Milán y más concretamente la iglesia de Santa María delle Grazie, con la representación de “La Útlima Cena” de Leonardo da Vinci. Un lugar único para todos los amantes del arte que se encuentra protegido por grandes medidas de seguridad.
  • En el Véneto, Venecia, toda la ciudad que disfrutamos durante una semana entera visitando cada rincón, cada iglesia, de una manera tan tranquila y exhaustiva que ni fuimos a las islas de la Laguna (también Patrimonio). Ya tengo la excusa perfecta para volver.
  • En Emilia Romagna: Ferrarapreciosa ciudad renacentista que visitamos aprovechando nuestra estancia en Bolonia, y Módena, con su Catedral, Torre Cívica y Piazza Grande.

 

Catedral de Siena al atardecer

Catedral de Siena al atardecer.

 

Centro de Italia.

  • En Toscana: el centro histórico de Florencia, la Catedral y Torre Inclinada de Pisa, el centro histórico de San Gimignano y el centro histórico de Siena. Un placer auténtico es pasear por estos cuatro lugares a cada cual más bello. Siena fue para mí una auténtica sorpresa ya que no pueden caber más maravillas en un lugar relativamente pequeño.
  • En Umbria: Asís y la Basílica de San Francisco que había sido reabierta hacía poco, después de los daños causados por el terremoto de 1997. Una obra de arte increíble que todo el mundo debería conocer para admirar los frescos de Giotto.
  • En el Lazio: Roma y su centro histórico del que mucho se puede decir durante horas y los bienes de la Santa Sede que se benefician de la extraterritorialidad declarada en los Pactos de Letrán (como las basílicas denominadas Mayores).

 

trulli

Trulli de Alberobello.

 

Sur de Italia.

  • En Campania: el centro histórico de Nápoles, ciudad tan sorprendente como a veces denostada por desconocimiento, porque pasear por su centro histórico es descubrir tesoros a cada paso. Pompeya y Herculano: hitos de la arqueología y de la historia que permiten acercarse al visitante al modo de vida del siglo I d.C. La segunda está especialmente bien conservada y que se presta a una visita más tranquila ya que acuden menos turistas.
  • En Puglia: los “trulli” de Alberobello por la excepcional reunión de estas curiosas edificaciones de origen campesino y remoto en el tiempo.
  • En Sicilia: la maravillosa Villa Romana del Casale y su colección de mosaicos; la zona arqueológica de Agrigento; Ragusa-Ibla (perteneciente al Valle de Noto y sus magníficos pueblos del barroco más extremo); Siracusa con su doble vertiente de ciudad barroca y sus restos arqueológicos de épocas griega y romana, y los monumentos árabe-normandos de Palermo.

 

herculano

Frescos en el interior de una casa de Herculano.

 

Como me suele pasar, viendo el listado sólo puedo pensar en todo lo que me queda por conocer. Que es mucho. Lugares como Urbino, Ravena o Mantua, así como Vicenza y las villas de Palladio son imprescindibles para cualquier amante del arte y de la cultura italiana. ¡No me quedará más remedio que seguir viajando para conocerlo!