Roma tiene cientos de iglesias, tantas que es difícil elegir cuando uno va a visitar la Ciudad Eterna unos días y el tiempo es limitado. Hoy os traigo algunas de mis favoritas; hay más pero me he ceñido a éstas para no saturar y ser demasiado prolija. No entran aquí las basílicas, mayores y menores, que tiene la ciudad y que dan cada una para más de un post.

Muchas de mis elegidas están en la misma zona monumental de la ciudad por lo que no es difícil combinar su visita con plazas, fuentes y otros lugares romanos. Aquí va mi selección.

iglesias Roma Popolo

Iglesia de Santa María del Popolo (Imagen de Isakini bajo licencia Creative Commons)

  • La iglesia de Santa María del Popolo puede pasar desapercibida en la plaza del mismo nombre ya que está situada en un lateral, tiene una fachada discreta, y uno de los laterales casi está comido por la Porta del Popolo. A pesar de todo, merece la pena la visita ya que guarda innumerables tesoros en su interior. Destacaría la Capilla Chigi, que fue proyectada por Rafael y en cuyo retablo hay obras de Del Piombo. El mosaico del suelo, tenebroso con su esqueleto arrodillado también llama la atención. Pero no queda aquí todo lo que podemos encontrar en esta iglesia del Renacimiento romano: frescos de Pinturicchio, dos cuadros del gran Caravaggio y tumbas memorables como la de Ascanio Sforza nos dan buena cuenta de la importancia artística de esta iglesia que podemos saltarnos en nuestra visita a Roma si estamos atentos.

 

  • Justo al lado del Panteón, en uno de sus laterales, se encuentra otra iglesia menor y que a mí me fascina por su ambiente misterioso y apacible en mitad del bullicio romano: Santa María sopra Minerva. Es la única iglesia gótica de Roma, lo que ya la hace especial, y recibe su curioso nombre “sopra Minerva” por haber sido levantada (en teoría) sobre los restos de un templo dedicado a la diosa romana de la sabiduría. Fue iglesia- fortaleza de los dominicos y al sencillo edificio original se fueron añadiendo capillas y obras por mecenas que querían pasar a la posteridad. Curioso es el cuadro de Juan de Torquemada, dominico y brazo de la Inquisición. Obras del Renacimiento y el Barroco de autores tan variopintos como Bernini se reparten por todo el templo que, además, acoge la tumba de Santa Catalina de Siena y la de Fra Angelico (ambos dominicos). El techo azul y dorado fue un añadido del siglo XIX.

 

Iglesias de Roma Minerva

El interior de Santa María sopra Minerva

  • No muy lejos de esta bonita y sorprendente iglesia se encuentra otra que hay que visitar porque supuso un ejemplo seguido por infinidad de templos posteriores: Il Gesù. Es el paradigma de iglesia jesuítica y fue diseñada por Vignola y realizada por varios arquitectos como Della Porta que realizó su fachada. La nave de grandes proporciones con el púlpito para la predicación de la Palabra, y un altar bajo la cúpula que hace elevar la mirada al cielo están presentes en todas las iglesias jesuíticas posteriores.

 

Iglesias Roma Gesù

Il Gesù (Imagen de profzucker con licencia Creative Commons)

 

  • Una de las plazas más bellas del mundo se sitúa también en esta zona. Se trata de la Piazza Navona, indispensable en toda visita a Roma y llena de monumentalidad desde su propio origen cuando acogía carreras  y competiciones de atletismo. Hoy es teatral y llena de vida gracias a las magníficas fuentes entre la que destaca la de Bernini dedicada a los “Quattro Fiumi” (Cuatro ríos). A veces se nos pasa que justo delante de ella se alza Sant´Agnese in Agone, obra al principio de los arquitectos Rainaldi que fueron sustituidos por el maestro Borromini quien le añadió una espectacular fachada cóncava que realza la cúpula. Se supone que ocupa el lugar de un antiguo burdel en el que fue forzada santa Inés (Agnese) a desnudarse en público mientras su cabello crecía y crecía para cubrirla. El interior de la iglesia y su cúpula son un canto al barroco y así, dos obras de arquitectos rivales (Bernini y Borromini) están condenadas a convivir en esta Piazza.

 

Iglesias Roma Agnese

Sant’ Agnese en la Piazza Navona (Imagen de wildetrina con licencia Creative Commons)

  • Terminamos nuestro recorrido caminando hacia el Capitolio. Allí, en lo alto, junto a la escalinata llamada Cordonata, otra escalera menos monumental nos lleva hasta Santa María in Aracoeli (Araceli). Tiene esta iglesia una fachada de ladrillo, austera y casi sin vanos (ver la foto de inicio del post) y llama poco la atención junto al magnífico Capitolio. Sin embargo, como pasa tantas veces, lo mejor está en el interior. Su origen se remonta al siglo VI y tiene planta basilical con tres naves separadas por columnas traídas de edificios antiguos. Es la iglesia del Senado y el pueblo romano (Senato populusque romano) y se ha usado para celebrar victorias como la de la Batalla de Lepanto frente a los turcos como se ve en los motivos navales que adornan el artesonado del techo. Pasear por esta iglesia es viajar a través de los siglos y sus tesoros son múltiples: como los frescos de Pinturicchio (1480) o el Santo Bambino de gran devoción y que lamentablemente fue robado en 1994 (queda hoy una reproducción)

 

Acaba así este pequeño recorrido por algunas de las iglesias romanas más interesantes. Hay tantas y tan bellas que es difícil elegir pero estoy segura de que éstas no te decepcionarán.