Verona en un día da para bastante. Posiblemente no se puedan visitar todos los lugares que la conforman pero sí se puede hacer una idea  general. La ciudad tiene un precioso centro histórico que recorrimos las horas que pasamos allí en diciembre de 2016. Hoy os cuento qué podéis hacer un día en Verona.

Nuestro avión aterrizó cerca de las nueve de la noche. Hacía mucho frío y no esperamos el bus que conecta con la estación, así que tomamos un taxi. No nos costó especialmente caro y enseguida estábamos en el hotel. Lo habíamos escogido muy céntrico, al lado de la Arena.

El maravilloso anfiteatro romano lucía inmenso en la oscuridad. Una bonita estrella de Navidad salía de él iluminando la Piazza Bra a la vez que le daba un toque original. Paseamos alrededor  y nos admiramos de lo bien conservado que está.

En la Piazza Bra había puestos de comida típica de Navidad aunque a esa hora estaban cerrando. Dimos una vuelta por dicha plaza y nos fuimos un poco sin rumbo por la vía Giuseppe Mazzini.

Verona Arena nocturna

No había demasiada gente por la calle pero los escaparates y la iluminación navideña la hacían relucir. Esta calle es como tantas que te puedes encontrar por Italia, con franquicias y tiendas de marca. Paseando tranquilamente llegamos a uno de los sitios más hermosos de la ciudad: la Piazza delle Erbe.

Los palacios que la forman lucían brillantes en la oscuridad iluminados con las luces navideñas. Pasamos bajo el Arco della Costa entre puestos de otro mercadillo de Navidad hasta el Palazzo della Ragione.

El conjunto formado por estas plazas y palacios es precioso y se remata con las tumbas de los Scaligeri. Allí están, en una esquina de la calle, sus magníficos túmulos.

Verona via Mazzini

Ya se nos estaba haciendo tarde y regresamos al hotel para descansar. Al día siguiente teníamos que madrugar para aprovecharlo bien: contábamos con unas cuantas horas, hasta las 5 de la tarde, hora en la que partiríamos en tren a Venecia.

De buena mañana entramos a visitar la Arena. Es realmente impresionante, y su acústica es ideal para los festivales de ópera del verano. Hay que recorrerla de arriba a abajo y conviene subir las gradas hasta lo más alto. Desde allí se tiene una bonita vista de Verona. No apta para gente con vértigo es la bajada por las gradas, pero hay una zona de escalones más cortos.

Verona Arena

Tras visitar la Arena nos fuimos hacia la basílica de San Zeno, otra joya veronesa. El paseo hasta allí fue también muy monumental ya que pasamos primero por Castelvecchio, una mole fortificada. Después, el paseo junto al río Adige nos dio una magnífica vista del Puente Scaligero.

Al terminarse el paseo que va junto al río buscamos de guía el campanile de San Zeno Maggiore. Esta imponente basílica románica merece por sí sola un artículo aparte. Su fachada, el pórtico, sus capiteles y frescos, así como el claustro, forman un conjunto excepcional. En la basílica pasamos buena parte de la mañana recorriéndola con una audioguía.

Verona San Zeno

Queríamos comer cerca de la Piazza delle Erbe, así que regresamos al centro por el Corso Cavour y llegamos a la plaza. A esas horas de la mañana estaba de lo más animada y llena de gente. Me pareció un lugar teatral y abigarrado. Tiene múltiples detalles en los que fijarse y además está casi pegando a la Piazza dei Signori. En esta había instalado un mercadillo navideño que impedía verla con tranquilidad.

Apenas se podía ver la estatua de Dante en medio de la plaza y lo mismo sucedía con el Patio del Mercado Viejo. Este es el patio interior del Palazzo del Comune en el que luce la Scala della Ragione.

Muy cerca está la “Casa de Romeo” y justo al lado comimos en una trattoria pequeña. Ya sólo nos quedaba un rato para aprovechar, así que buscamos la “Casa de Julieta” que se reconocía por las multitudes de la entrada. Como no íbamos sobrados de tiempo la dejamos para otra vez y nos fuimos a recoger la maleta al hotel e ir paseando a la estación.

Eso fue lo estupendo de Verona, que además de bonita, su tamaño nos permitió ir caminando a todos los sitios. Desde allí, en poco más de una hora, estábamos en Venecia.

Sin duda nos quedamos con ganas de más Verona, pero así tenemos excusa para regresar con calma.

Verona Dante